SEMANA
1. VIDEO “URIBE FELICITA A DMG POR ELEVAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS COLOMBIANOS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS” :
http://es.youtube.com/watch?v=G7nfbkwnUtU&feature=related
2. DMG FINANCIA A GOBERNADORES Y ALCALDES
http://es.youtube.com/watch?v=m-vxiBkqmvk&feature=channel
3. CARTA COMPLETA DE URIBE FELICITANDO A DMG
http://es.youtube.com/watch?v=H_jBzV9ZQxg
4. DMG FINANCIÓ LA RECOLECCIÓN DE FIRMAS PARA EL REFERENDO DE REELECCIÓN DE URIBE
http://es.youtube.com/watch?v=RiFGIHDeai4
Y para que se rian un poco, les mando este videito sobre Homero Simpsons y las Pirámides
HUMOR: HOMERO SIMPSON EN DMG
http://es.youtube.com/watch?v=4XCXeKUX28g&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=2KnEyoVFqEw
Pirry: Piramides DMG y gobierno colombiano
http://es.youtube.com/watch?v=7oK9Y0b-Yv8
EL PAIS
La otra orilla. Por: Cecilia Orozco Tascón.
Obras, no buenas razones
Diciembre 20 de 2008 Quisiera creer la explicación pública, pero resulta raro que muera accidentalmente y por armas militares, el esposo de la líder indígena Aída Quilcué. Ella se destacó por su activismo en las marchas de protesta que realizó su pueblo en todo el país. Es extraño ese ‘accidente’, porque las marchas le molestaron a mucha gente, empezando por unos sectores del Gobierno que ven en los indígenas a unos subversivos sospechosos de terrorismo, por tener la dignidad de exigir sus derechos y el cumplimiento de unos compromisos que el Estado firmó, pero no ha querido suplir. Edwin Legarda, la víctima, se transportaba en un vehículo por una zona rural del Cauca y un pelotón de soldados sin identificar -pues según versiones que la ONU consideró creíbles, no existía un retén militar debidamente señalizado-, disparó, al parecer, “en forma indiscriminada” (de nuevo cito el comunicado de la ONU). Los soldados aseguran que dieron orden de pare y que el vehículo no atendió el llamado. Quilcué cree, en cambio, que se trataba de un atentado contra ella. Nadie, a estas alturas, puede aventurar una conclusión. Sin embargo, los antecedentes y la historia violenta de este país exterminador, dan para pensar mal. No es delirio de persecución o teoría de comunistas. El mismo día en que se publicaba la noticia de la muerte del compañero de Quilcué, los periódicos reportaban una ola criminal en Córdoba, donde han sido asesinadas una docena de personas en menos de una semana, y alrededor de 490 este año. Y eso que llevamos seis de ‘paz’, gracias a la Seguridad Democrática. Pues bien: cada día se reactivan más las organizaciones criminales de todos los pelambres. Pero de eso nadie habla, porque se ha vuelto una herejía comentar lo evidente, si eso contradice la verdad oficial. Se cruzan estos datos con otra información. El vicepresidente Francisco Santos fue a Ginebra, para asistir a un evento en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas donde tenía que escuchar quejas y rendir cuentas. Reportan los despachos de prensa que “siente vergüenza y pide perdón” por las ejecuciones extrajudiciales. Aunque esas son frases políticamente correctas, suenan huecas por estar vacías de voluntad política, que es lo único que haría cambiar la realidad. Si no es así, explíquenme qué significa que simultáneamente Santos le avise a la comunidad internacional que el Gobierno “se reserva” para el 2009 la decisión de reparar a las víctimas de los beneficiarios de la Ley de Justicia y Paz, o sea, los victimarios que las desplazaron; que haya dicho que “no le reconocerá competencia” al comité de expertos de la Convención de Desaparición Forzada, para que no pueda investigar casos en nuestro terruño. Y que tampoco ratificará el Protocolo de la Convención contra la Tortura, que autoriza a los funcionarios de esa organización a realizar visitas sorpresa para verificar los lugares de detención. Santos anunció también que no se levantará la reserva al Estatuto de la Corte Penal Internacional, con lo cual se impide que este tribunal investigue los crímenes de guerra cometidos aquí. Obras son amores y no buenas razones, Vicepresidente. Las centenares de víctimas despojadas de sus seres queridos y de sus bienes preferirían menos bla bla bla y más hechos.
El observador. Por: Luis Guillermo Restrepo S.
¡Pobre Valle!
Diciembre 14 de 2008 Se acabaron los Juegos Nacionales, perdió el Valle y el Gobernador se esfumó después de usar a los deportistas. Aquí nos queda la obligación de indagar qué pretende hacer Juan Carlos Abadía con lo que queda del Departamento. Nada bueno, según parece. Apoyado en un secretario de Hacienda conocedor de los huecos en las leyes fiscales, realizó la jugada más audaz: cambió las normas presupuestales del Departamento, puso contra la pared a los bancos para obligarlos a reestructurar el convenio de pago de la deuda, con el argumento de que no le quedaba plata para invertir. Luego logró que la Asamblea le aprobara la creación de diez nuevas dependencias, que serán repartidas a discreción. Y, por último, para justificar lo ilegal, su secretario de Hacienda le aportó la tesis de que el desvencijado Departamento podía impulsar el desarrollo económico de nuestra desvencijada provincia a punta de contratos. Con ese argumento, y con la complacencia de todos los diputados, incluyendo los del Polo Democrático, en tres días se levantó una autorización por $650.000 millones de vigencias futuras para hacer lo que quiera. ¿Algún proyecto en específico? Ninguno. Todas son vaguedades que se negociarán en ‘consejos comunitarios’, con diputados a bordo. ¿Cómo conseguirá la plata? Haciendo contratos con particulares, pidiéndoles a los contratistas beneficiados que financien los proyectos y él les pignora los ingresos del Departamento. Así evitará el control que impide endeudar al Valle sin el concepto del Ministerio de Hacienda. ¿Y quién lo vigila? La Asamblea que aprobó la maroma en 72 horas. Y, como siempre, él y la Asamblea no le explicarán a los vallecaucanos sus planes. El siguiente paso será la batalla jurídica, para lo cual tiene ya el ‘blindaje’ que necesita. De eso da fe la eternidad de los procesos en los cuales está involucrado. Todo el mundo sabe que su equipo de abogados tiene los recursos que requiera y que muy pocos se atreverán a demandar las ordenanzas, porque, además de otros ingredientes, está el escepticismo sobre las actuaciones de la Justicia, la Fiscalía y la Procuraduría. Atrás quedó su alianza con Alexánder López y su intervención en el bloqueo de los corteros de caña, cuando su secretario de Gobierno llamó a un representante de los sindicatos, pidiéndole que no firmara el acuerdo con uno de los ingenios porque “los hacía quedar mal”. O los avisos que publicó mostrándose como el héroe que arregló ese bloqueo y logró disolver el movimiento indígena. Como ya es pasado la campaña publicitaria que realizó en todo el país con los recursos del Estado, donde aparecía en miles de vallas vestido con la sudadera del Valle. Claro, el Valle fue derrotado. Adelante le queda su afán por la Presidencia, explotando el populismo de sudadera, las campañas de imagen de Germán Medina y el uso del poder para lo que sea necesario. Y como no parece tener límites en su ambición, la Gobernación es apenas un instrumento y el Valle una finca que maneja a su amaño. La pregunta es si, como lo reclamó Carlina Toledo en su valerosa columna del viernes pasado, los vallecaucanos no permitiremos más “la amoralidad en quienes nos dirigen o nos gobiernan”.
Céfiros. Por: Carlina Toledo Patterson.
¡Ni apáticos ni cómplices!
Diciembre 12 de 2008
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A comienzos del siglo pasado los directivos del periódico The London Times pidieron a algunos escritores un ensayo que contestara la pregunta ¿qué es lo malo de este mundo? El literato inglés G.K. Chesterton envió una escueta respuesta que lo dice todo: “Soy yo”. En el Valle del Cauca, a un porcentaje alto de la clase dirigente -léase políticos, industriales y empresarios- les hace falta, mucha falta, mirarse en un espejo y decir lo mismo. Porque el hecho de tener enquistada entre nosotros una forma de hacer política y negocios que es vil, corrupta, asqueante y que cada día se extiende como la peste negra, es culpa de todos y cada uno de nosotros que, por no denunciar o no participar, le hemos dejado el espacio a quienes piensan que su bienestar es el de todos. Lo triste es que muchos de quienes manifiestan preocupación se quedan en golpes de pecho, porque con contadas excepciones no se ve un rechazo contundente y enérgico que demuestre que esta comarca tan extraordinaria les importa. La reacción a la aprobación de las vigencias futuras excepcionales del Departamento, a través de la ordenanza 259, realizada en una sospechosa sesión nocturna de la Asamblea del Valle y después de sólo dos días de estudio (según afirmó el mismo presidente de la Duma, Juan Carlos Salazar), es el perfecto ejemplo del anquilosamiento de nuestra clase ‘dirigente’. Aunque con la anuencia de los diputados en pleno el gobernador Juan Carlos Abadía comprometió las finanzas del Valle a doce años, y por valor de $650.000 millones, las expresiones de rechazo han sido, en su mayoría, tardías y/o insulsas. Sin duda, muchos han expresado su preocupación por la clandestinidad, por la falta de estudio, por la nula socialización. Válido e importantísimo, pero se requiere mucha más vehemencia frente a este estropicio, sobre todo porque la Ordenanza, al no tener ni un proyecto que la respalde, es ilegal. Es además una carta abierta para que el Gobernador salga a hacer politiquería desde ya con los $18.832 millones que corresponden a su administración y luego con lo de los tres futuros mandatarios. Es vox populi a nivel nacional que la Contraloría regional es ‘de bolsillo’ y poco se puede esperar de ella. Por eso es imperativo tallar y que esta horda de personajes sientan que se tienen que ceñir a una ética pública que no es precisamente la suya. Ojalá el Bloque Parlamentario Regional use toda su influencia a nivel nacional para que este acto ilegal se investigue a fondo tanto en la Contraloría como en la Procuraduría Nacional. La asociación de organismos seccionales evidentemente ha sido un motor que impulsa el desarrollo de la región, pero si no se consolida como un bloque que también impide manejos indebidos que nos perjudican a largo plazo, sólo serán piedritas en el zapato para gobernantes corruptos. Es imprescindible comprender que la responsabilidad de denunciar no es sólo de los medios de comunicación, es de cada uno de los vallecaucanos, quienes no podemos permitir la amoralidad en quienes nos dirigen o representan. Es obvio que personas del proceder del Gobernador y los diputados nunca tendrán el valor de decir “soy yo” cuando les pregunten qué es lo malo de la política en el Valle. Es deber de quienes creemos indispensable el cambio, decirlo, de lo contrario pecaremos por apáticos o cómplices. La decisión es de cada cual, las consecuencias son para todos.
http://www.verdadabierta.com/web3/
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El sobreviviente |
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Reconciliación – Víctimas |
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Jueves, 18 de Diciembre de 2008 12:39 |
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La sorprendente historia de Rubén Montes Ospina, un Técnico de El Castillo, Meta, que consiguió escapar del secuestro y la tortura del Bloque Héroes de los Llanos para constatar las falsedades que sus verdugos “confiesan” en las Versiones Libres.
Todos los viernes en la mañana un grupo de 20 pobladores del municipio de El Castillo, al sur del departamento del Meta, se reunían para barrer las calles y senderos peatonales del pueblo hasta la una de la tarde. Contrario a lo que podría pensarse no se trataba de una muestra de cultura cívica, los habitantes lo hacían obligados por alias ‘Costeño’ uno de los milicianos urbanos del frente Héroes de los Llanos, que imponía a la comunidad de 7.000 habitantes un régimen de trabajo forzado. ‘Costeño’ llegó a El Castillo en febrero del 2004, acompañado de cuatro paramilitares para sustituir un grupo de paramilitares urbanos que fueron sancionados por “indisciplina”. En aquella ocasión un ‘para’ embriagado encañonó a otro durante un bazar para recoger fondos. Los nuevos paramilitares, bajo las órdenes de Haimer Antonio Pulgarín Cárdenas, alias ‘Enrique’, se presentaron en todos los locales del pueblo exigiendo vacuna e información de milicianos de la guerrilla. Para ese entonces El Castillo permanecía sitiado por el Frente 39 de las Farc, comandado por el Mono Jojoy y las autodefensas lideradas por alias ‘Julian’ que veían en el pueblo un corredor estratégico para el narcotráfico. Ambos bandos confluían en el único local de reparación de electrodomésticos del municipio, donde Rubén Montes Ospina se encargaba de arreglar desde radios de transmisión hasta televisores y equipos de sonido. Los técnicos esperaban con ansias los fines de semana a milicianos y paramilitares, pues eran los únicos que tenían dinero para pagar por el arreglo de sus equipos, incluso pagaban una tarifa mayor. Rubén conoció a los paramilitares desde su llegada a El Castillo en el 2003. Era vecino del jefe paramilitar del pueblo, conocido como ‘Enrique’, en las Residencias Central: una casa de un solo piso con 18 habitaciones en el centro. ‘Enrique’ comenzó a solicitar los servicios de Rubén para reparar los electrodomésticos de sus negocios, ya que era dueño de una bodega de cerveza y un puesto de billar en El Castillo. En esa misma época Rubén ingresó a la Red de Cooperantes del Ejército Nacional, motivado por la insistencia de un policía de apellido Jiménez que recorría la vereda con formularios motivando a los habitantes a velar por la seguridad del pueblo. Para esos días ‘Enrique’ comentó a Rubén sobre un atentado que el frente 39 de las Farc planeaba en su contra, según el paramilitar un presunto miliciano del pueblo conocido como ‘Domingo’, tenía la orden de asesinarlo por 18 millones de pesos. ‘Domingo’ apareció muerto a los pocos días en la vereda de Caño Seco, desde entonces el paramilitar comenzó a exhibir una pistola nueve milímetros y tres granadas de fragmentación que supuestamente confiscó a su víctima. La muerte de ‘Domingo’ coincidió con el accidente del comandante de policía de El Castillo, conocido en la vereda como el teniente Domínguez, quien sufrió lesiones leves mientras se transportaba en moto; como reemplazo provisional asumió el capitán Rincón que en pocos días cambió la situación del pueblo. El nuevo comandante desterró a los paramilitares de la vereda y les impidió continuar con su sistema de vacunas. De nuevo ‘Enrique’ volvió a hablar con Rubén, pero en esa ocasión lo hizo para expresar su inconformidad sobre el nuevo comandante de policía de El Castillo. Le dijo que pretendía asesinar al capitán con las mismas armas que había encontrado en los restos de ‘Domingo’. Quince días después Rubén tomó la determinación de acudir a la estación de policía para advertir al comandante sobre los planes de los paramilitares. El capitán Rincón acogió la advertencia y empezó a patrullar con escolta y se escapó de la condena. Dos meses más tarde el teniente Domínguez asumió de nuevo su labor a cargo de la Policía de El Castillo, inmediatamente los paramilitares comandados por ‘Enrique’ volvieron a fortalecerse y el número de asesinatos se incrementó en el pueblo. Rubén comenzó a percibir algo extraño en su trato con el jefe militar de las autodefensas, no lo saludaba en la residencia y lo miraba mal con frecuencia. En esos días Rubén recibió un equipo de sonido de ‘Enrique’ en el taller, lo reparó pero olvidó ponerle un ventilador por lo que el equipo se dañó al poco tiempo. ‘Enrique’ incriminó a Rubén en la residencia en la noche, después de discutir álgidamente decidieron llevar el equipo en la mañana para que lo arreglara. Como era costumbre Rubén realizó un viaje a Villavicencio el 23 de mayo del 2004 para comprar partes de equipos y suministros para el taller. Al regresar recibió la visita de alias ‘Rufo’, uno de los paramilitares bajo las órdenes de ‘Enrique’, quien le dijo que su jefe lo necesitaba con urgencia para arreglar un televisor. ‘Rufo’ llevó en moto a Rubén hasta una casa en el barrio Santander de El Castillo, cerca del cementerio. Cuando se disponía a revisar el monitor se vio sorprendido por el metal frío de la pistola de ‘Enrique’: “Hijueputa usted es un sapo, tírese al suelo gonorrea que lo voy a matar, usted es un sapo, ya me enteré que usted dijo al capitán que lo iba a matar”, le grito. Esposado, Rubén fue sometido a una terrible golpiza. En múltiples ocasiones ‘Enrique’ lo acusaba de cargar un machete para matarlo. Lo golpeaba con la “cacha” del rifle en la cabeza y lo pateaba en el suelo. El ritual se extendió por varios minutos hasta que el jefe se fue a almorzar. Antes de salir, ‘Enrique’ entregó a ‘Rufo’ una daga. El cuchillo era famoso en El Castillo porque los paramilitares tenían la orden de no disparar en el casco urbano y la daga era lo suficientemente larga para atravesar de lado a lado el cuerpo de la victima que generalmente moría degollada o apuñalada en el corazón. ‘Rufo’ sentó a Rubén al borde de una cama grande. Le mostraba un álbum de fotos que registraba paso a paso el desmembramiento de presuntos milicianos de las Farc. “Así lo vamos a dejar por sapo”, repetía. ‘Vista Hermosa’ y ‘Reserva’ continuaron con la tortura cuando ‘Rufo’ se fue: “Cortamos en la coyuntura para que lo sientan, le decían, para que aprendan a no ser tan gonorreas”. Los dos paramilitares comenzaron a cortar los dedos de Rubén con una navaja, le decían que le iban a levantar la uñas y que iban a esparcir su cuerpo por todo el pueblo para que la gente no supiera que había pasado con él. Rubén se aferraba a Dios y trataba de orar cuando los paramilitares dejaban de torturarlo, les repetía que lo dejarán ir, que tomaran sus pertenencias, incluso les comentó de sus ahorros, tres millones de pesos que escondía entre un pantalón en la residencia. En las horas de la tarde ‘Rufo’ y ‘Enrique’ volvieron a la vivienda con las pertenencias de Rubén: “Las vamos a quemar, a usted hay que desaparecerlo, no podemos dejar rastro” le dijeron. Por primera vez Rubén comenzó a sentir que su muerte era inevitable; intentaba arrodillarse para rezar mientras los paramilitares se burlaban de él y le decían que se iba a encontrar con Satanás. ‘Enrique’ sacó el computador portátil de Rubén y su cámara de fotografías. “Usted me estaba tomando fotos y se las dio a la Fiscalía”, le gritó. Después de revisar los archivos de su computador y la memoria de la cámara sin encontrar evidencia los cuatro paramilitares salieron al parque para incinerar las pertenecías de Rubén, entre ellas todos sus papeles de identificación. Antes, lo hicieron desnudarse, según ellos buscando señales que permitieran a las autoridades recuperar su cuerpo en un futuro. Los paramilitares encontraron una cicatriz en su brazo izquierdo, le dijeron que le iban a quitar el pedazo. Rubén pidió a sus verdugos que lo dejaran ir al baño, ‘Rufo’ lo condujo al inodoro y esposó sus manos delante de su cuerpo para que pudiera bajar la bragueta del pantalón. Una vez afuera Rubén solicitó a ‘Rufo’ que lo dejara tomar aire. El paramilitar lo esposó a una mecedora justo delante del jardín donde sus compañeros iniciaban la fogata. Rubén comenzó a pedir a Dios por su vida, trataba de aclarar su mente pensando cómo escapar, sus plegarias fueron interrumpidas por el sonido estrepitoso del tanque de agua que comenzaba a llenarse con mucha presión. Después de balancear la silla y percatarse de que el sonido del agua impedía a los paramilitares escuchar su movimiento, Rubén decidió hacer un intento por salvar su vida. Meciéndose con el impulso de sus piernas, que permanecían atadas a la cama trató de andar hacia el jardín. Lanzó una patada con todas sus fuerzas a la puerta que se cerró inmediatamente. El impulso hizo que la mecedora quedara encima de su cabeza, a cuestas de su espalda, dejando parcialmente libres sus manos esposadas. Podía escuchar a los paramilitares al otro lado del jardín. Con mucho esfuerzo consiguió soltar el nudo de sus piernas y salió de la casa cargando la silla pidiendo ayuda a gritos. Rubén permaneció en completo silencio, apenas dejó de escuchar la conversación de sus verdugos se armó de valor y decidió abrir la puerta dispuesto a correr con todas sus fuerzas a la estación de policía. No se imaginaba que sus captores lo esperaban en la salida del cuarto. Una vez más Rubén recibió el castigo de los cuatro paramilitares, lo pateaban en el suelo, los golpes aflojaban sus dientes delanteros, perdió la visión por la hinchazón de sus párpados. ‘Rufo’ se abalanzó sobre él con la daga, en ese momento Rubén consiguió apoderarse de la pistola que el paramilitar guardaba debajo de su brazo, intentaba quitarle el seguro sin éxito mientras recibía los golpes en el suelo. Finalmente desistió al recibir una patada en el estómago que lo hizo soltar el arma. “Llegaron los cilantros”, dijo una voz. Rubén comenzó a gritar con fuerza pidiendo ayuda. Vio que sus captores huían. Estaba solo. ¡Policía!-, gritaba, -¡Ayuda!-. Un oficial contestó a sus gritos, lo buscaban en el tejado. Rubén era incapaz de moverse, eran las 5:30 de la tarde, hacía más de seis horas que su cuerpo soportaba la tortura de los paramilitares. Milagrosamente Rubén fue rescatado, inmediatamente fue llevado al centro de atención más cercano. Al día siguiente la autoridades de El Castillo lo llevaron a Cubarral, de allí la policía de carreteras lo llevó hasta la SIJIN de Villavicencio, donde fue valorado y le tomaron indagatoria. El Médico Forense Gentil Espinosa Carreño diagnosticó en el que Rubén había sido severamente torturado. Durante más de tres meses Rubén permaneció recuperándose en la casa de su mamá en Villavicencio. Al poco tiempo comenzó a descubrir que las secuelas de los abusos cometidos por los paramilitares no solo serían físicas. Cada vez que alguien golpeaba la puerta, Rubén se escondía debajo de las camas y las mesas. “Sentía que volvían por mí”, asegura. Apenas se recuperó comenzó a adelantar trámites con la Defensoría del Pueblo y con Acción Social, ambas entidades le colaboraron preparando una carpeta de documentos para buscar asilo en la embajada de Canadá. Irónicamente los mismos documentos, que fueron rechazados, salvaron su vida el 9 de septiembre del 2004. Para esa fecha Rubén se percató de que dos personas sospechosas lo miraban en la Red de Solidaridad Social de Villavicencio; intimidado intentó salir del recinto pero fue sorprendido por una puñalada que quedó incrustada en la carpeta de papeles. “Usted tiene problemas con nosotros, usted no se nos escapa”, le gritaron. Rubén se escondió en una sucursal del Banco Colmena. Inicialmente el celador de la entidad intentó sacarlo, pero ante su insistencia, le avisó a la policía. Esa noche permaneció resguardado en la Sijin hasta las nueve de la noche. Después sólo se ocupó de sobrevivir. El 19 de diciembre del 2004 en Granada, Meta, ‘Enrique’ fue capturado y Rubén fue citado para reconocerlo y luego rindió testimonio en su contra. Alguien intentó comprarlo para que no atestiguara, pero él se rehusó. En octubre del 2007 Rubén recibió una citación para acudir a la diligencia de Versión libre de ‘Rufo’, quien se había desmovilizado con el Bloque Héroes de los Llanos. Su asombro no pudo ser mayor al enterarse de que el ex paramilitar había confesado haberle hecho daño. A medida que escuchaba a ‘Rufo’ en su versión, a Rubén se le fue subiendo la rabia. ‘Rufo’ admitió que lo había secuestrado pero dijo que él tenía la intención de asesinar a ‘Enrique’ con un machete y colaboraba con la guerrilla. Rubén sabía que mentía, ni siquiera confesó las torturas a las que lo sometieron. Después le pudo contar su versión de los hechos a la fiscal del caso. Ella dijo que iba a tenerlo en cuenta para cuando formulara los cargos contra ‘Rufo’ en una audiencia de imputación parcial de delitos el siguiente 27 de noviembre del 2008. Ese día, Rubén caminó más de tres horas hasta los Tribunales de Cundinamarca en Ciudad Salitre con el estomago vacío. Ingresó al recinto y esperó, con la misma paciencia que lleva esperando por una solución a sus problemas, la imputación de su caso. La fiscal expuso uno a uno los cargos de asesinato en contra de su verdugo. Cuando le imputó los delitos cometidos contra Rubén, él pensó en todos esos vecinos y conocidos que no tuvieron la suerte de escapar de las garras de los paramilitares. Inmediatamente exigió al Magistrado que le dejara expresarse: “Yo soy la víctima de ese maldito, soy el caso número 11, el que están tratando, ese maldito no merece vivir, ese maldito merece la pena de muerte con todos esos crímenes que ha hecho”, gritó. Los hombres del Inpec se abalanzaron sobre Rubén inmediatamente y lo obligaron a abandonar la sala. Una sicóloga de la Comisión de Reparación (CNRR) y un funcionario de la Fiscalía, intentaron controlarlo. “Se me durmieron los brazos y la piernas”, cuenta Rubén. Desde que llegó a Bogotá la vida no le ha sido fácil. Tiene 34 años y no ha podido conseguir un trabajo estable porque no tiene papeles. Su cédula está en trámite en Tunja, donde sobrevivió con los 5 millones de pesos que le dieron del Programa de Protección a Víctimas. Ahora está en Bogotá viviendo donde un amigo que no le cobra. Espera que la ley de Justicia y Paz le restituya parte de los derechos que le fueron vulnerados aquel 27 de mayo del 2004 cuando su vida cambió para siempre. “Si me llega a pasar algo, el Estado tiene la culpa por no brindarme la protección”, dice. Como Rubén, las más de 6.000 víctimas que tiene registrado el Bloque Héroes de los Llanos en el Sistema de Información de Justicia y Paz (SIJYP) esperan por la reparación integral a los daños padecidos por los grupos de autodefensa. Mientras que Rubén, la víctima, espera por lo menos que se le proteja la vida y se le compense en algo los daños sufridos; ‘Rufo’, el victimario, espera que le valgan sus confesiones para que pueda acceder a la pena alternativa de 5 a 8 años de cárcel como toda condena por los delitos que cometió. Pero si miente, perderá los beneficios y recibirá muchas condenas simultáneas por los daños tremendos que hizo a la gente del común en los tiempos en que los paramilitares mandaban en los Llanos. |
SEMANA
El quiropráctico y el maquillador
Por María Jimena Duzán
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Salazar se ha diferenciado de Fajardo en que no ha escatimado epítetos para enfrentarse a las huestes de ‘Don mario’ y a las de ‘Don berna’
¿Qué está pasando en Medellín? Lo pregunto porque de un tiempo para acá pareciera que todas las premisas sobre las cuales se edificó la tesis de que Medellín había conseguido torcerle el pescuezo a la mafia y reducido exitosamente los altos índices de violencia, se hubieran venido a pique como el Titanic. Hace poco descubrimos que la Fiscalía de Medellín estuvo al servicio de la mafia de ‘Don Mario’ durante toda la administración de Sergio Fajardo, y que sus tentáculos en la Policía incluían generales de renombre.
Descubrimos también que la famosa Oficina de Envigado lejos de haberse desactivado con la desmovilización de ‘Don Berna’, se había reactivado también bajo la administración de Fajardo y que hoy no sólo goza de plena salud, sino que sus tentáculos llegan hasta Córdoba, cosa que no sucedió ni en los tiempos de Pablo Escobar. Y como si esto fuera poco, la semana pasada ‘Don Berna’ puso contra las cuerdas al alcalde Alonso Salazar, sucesor del proyecto político de Sergio Fajardo, al señalarlo en una explosiva carta enviada a la Fiscalía desde una cárcel norteamericana, como una persona con cercanías a esa mafia y un alcalde financiado por el paramilitarismo. Dos acusaciones que sin duda va a tener que aclarar Alonso Salazar ante la Fiscalía, así a muchos del notablato paisa les parezca injusto y fuera de lugar. Por mucho menos, otros alcaldes y congresistas están presos en La Picota y nadie entendería que al Alcalde de Medellín se le diera un trato distinto.
Ahora bien, dicho lo anterior, habría que decir que a mí personalmente, lo que más me sorprende del contenido de la carta de ‘Don Berna’ no son los señalamientos puntuales que, repito, tendrá que aclarar ante la Fiscalía Alonso Salazar, sino las omisiones. Me sorprende por ejemplo que en la Carta ‘Don Berna’ no haga mención en ninguna oportunidad del ex alcalde Sergio Fajardo. Y me sorprende porque fue bajo su administración que Alonso Salazar, en su calidad de secretario de Gobierno, tuvo que reunirse con la mafia paramilitar con el propósito de ver cómo hacía la ciudad para reinsertar a una cantidad de desmovilizados del paramilitarismo pactado entre estos y el gobierno de Uribe. Muchas fuimos las voces que desde un inicio cuestionamos los alcances de ese pacto y advertimos que si bien el gobierno había desmovilizado a unos cuantos jefes paramilitares, las estructuras de poder habían quedado intactas.
En su momento, tanto el Comisionado de Paz como el propio Sergio Fajardo desestimaron esas críticas y las consideraron malintencionadas, por lo que el modelo de reinserción que implementaron pronto se convirtió en la gran bandera de esa administración y en el orgullo de los paisas porque demostraba que el alcalde Fajardo había conseguido acabar con la mafia y con su violencia para bien de la democracia. Sobre este modelo de ciudad es que se ha ido forjando la candidatura a la Presidencia de Sergio Fajardo. Pues bien, Houston We have a problem: Este modelo de ciudad es el que hoy empieza a ser cuestionado no sólo con la carta de ‘Don Berna’, sino con todo el recrudecimiento de la violencia y el resurgimiento de nuevas mafias acaso más poderosas que las que había antes. Ese modelo hoy está sustentando más en la ‘donbernabilidad’ que en una gobernabilidad producto de las instituciones.
Lo que pocos saben es que la única persona que curiosamente se le enfrentó a Fajardo y empezó a cuestionar ese modelo fue Alonso Salazar, quien desde la Secretaría de Gobierno empezó a darse cuenta de que los paras desmovilizados que ellos habían convertido en interlocutores seguían delinquiendo. Fajardo no quiso enfrentar esa verdad de a puño y prefirió seguir en la mentira. El error de Salazar fue haber agachado la cabeza al final y haberse quedado callado pensando que él enmendaría esos entuertos si era elegido alcalde, como de hecho lo hizo desde su llegada al poder. Salazar se ha diferenciado de Fajardo en que no ha escatimado epítetos para enfrentarse a las huestes de ‘Don Mario’ y a las de ‘Don Berna’, con lo que ha demostrado que eso de la ‘donbernabilidad’ no va con él. La gran pregunta que aún no nos ha respondido Salazar es por qué esperó tantos años para denunciar públicamente lo que ya sabía hace rato. Una persona que los conoce muy bien a los dos los definió muy acertadamente con esta frase: “Alonso es un quiropráctico, y Sergio, un maquillador”.
En cuanto al ex alcalde, es evidente que él también tiene que responder muchas preguntas, sobre todo ahora cuando ha puesto su nombre a consideración de los colombianos como posible candidato presidencial. Y su silencio pesa cada minuto tanto como el del Comisionado de Paz que acordó una paz con unos paramilitares que en realidad nunca se desmovilizaron.
CAMBIO
Procuraduría investiga al director de Formación Profesional del Sena, John Jairo Díaz Londoño
John Jairo Díaz, Director de Formación Profesional del Sena. Foto: Jaiver Nieto / Cambio
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John Jairo Díaz Londoño es director de Formación Profesional del Sena y como tal gana más de seis millones de pesos al mes. Pero al mismo tiempo es miembro de la junta directiva y subgerente de Inversiones Del Vecchio, firma constituida en junio de 2007 en Medellín y de la cual son socios él, su esposa Esperanza Cepeda -gerente-, su hermano y una tía.
En agosto, tres meses después de constituida la empresa, Díaz y su familia compraron el hotel Florencia Plaza de la capital antioqueña por 826 millones de pesos para modernizarlo y elevarlo a la categoría de cuatro estrellas, y según conocedores del tema habrían invertido una suma similar en la remodelación.
Pero las adquisiciones de Díaz no se limitaron al hotel. Por esa misma época, compró la finca El Delirio -hoy llamada La Carolina- un productivo hato en Ayapel con 168 cabezas de ganado, según figura en los registros de la Federación Nacional de Ganaderos. Además, sumó a sus actividades de hotelero y ganadero la de inversionista en finca raíz en Cartagena, Medellín y Girardota, asunto que investiga una comisión especial de Policía Judicial.
Licenciado en Filosofía, Díaz se vinculó al SENA como profesor de Ética y se convirtió luego en ficha clave de la contratación de la entidad de la que ha sido director (e) en tres oportunidades. Sorprendidos por el inexplicable incremento de su patrimonio, compañeros y subalternos suyos le pidieron en septiembre al procurador general, Edgardo Maya, que lo investigara. En efecto, Maya ordenó a la Dirección de Investigaciones Especiales que integrara un equipo para revisar declaraciones de renta, registros de oficinas de instrumentos públicos y de catastro, cuentas bancarias y otras fuentes, con el fin de establecer el origen y el movimiento de capitales de Díaz y su familia.
En subida
La investigación, que duró dos meses, reveló inconsistencias y vacíos en el crecimiento patrimonial de los Díaz Cepeda que los investigadores calificaron como sospechosos.
En 2005, el patrimonio se aproximaba a 87 millones de pesos, en 2006 superaba los 487 millones y a 31 de diciembre de 2007 llegaba a 1.012 millones. A los investigadores les llamó la atención el hecho de que ni la esposa de Díaz, ni los demás miembros de su familia, incluido su hermano Jorge Albeiro -miembro suplente de la junta de Inversiones Del Vecchio-, no registraran actividades productivas que permitieran pensar que contribuyeron al crecimiento patrimonial.
Díaz sostiene que su patrimonio se deriva de actividades que han desarrollado durante 16 años en los sectores público y privado, él como instructor y ella como alta ejecutiva del grupo Suramericana y como gerente nacional de las IPS de Susalud. Asegura, además, que el patrimonio no es solo personal y que de él hace parte una sociedad familiar en la que tienen participación una tía pensionada en Estados Unidos, su suegra y un hermano que se dedica a la ganadería y a la comercialización de zapatos (ver entrevista).
Sin embargo, la Procuraduría tiene dudas y sospecha sobre un posible incremento patrimonial injustificado. Los investigadores encontraron que desde 2003 Díaz ha incumplido una obligación establecida en el Estatuto Anticorrupción: la presentación anual de la declaración de bienes y rentas ante la oficina de personal de la entidad. Por otra parte, su esposa aparece ante la Dian como “comerciante y rentista de capital”, según un documento de la Procuraduría conocido por CAMBIO.
Varios cuadros comparativos sobre ingresos y egresos del grupo familiar de Díaz hechos por los investigadores con base en información de la Dian, revelan inconsistencias en las cifras. Díaz y su esposa solo habrían reportado parte de sus ingresos que, según el propio funcionario, habrían recibido como empleados y consultores de importantes empresas y como resultado de actividades económicas particulares. En los registros de la Dian, la esposa de Díaz no aparece como contribuyente asalariada sino como comerciante y rentista de capital.
Las conclusiones de los investigadores llevaron a que la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales de la Procuraduría abriera un proceso disciplinario formal contra Díaz Londoño, quien a juzgar por sus títulos no estaría capacitado para la contratación. Aun así, la Dirección General del Sena le ha delegado el manejo de unos 9.000 millones de pesos, y el funcionario tiene a su cargo todos los contratos y convenios relacionados con programas y proyectos de innovación y desarrollo tecnológico, en los que la entidad invierte la mayor parte de su presupuesto. “En cabeza del señor Díaz están tareas que, en condiciones normales, solo podría ejercer un abogado especializado en contratación pública -insiste un alto funcionario de la entidad-. El hoy director de Desarrollo Profesional es un licenciado en Filosofía que, paradójicamente, se vinculó al Sena como instructor de Ética en 1978″.
Entre 1998 y 2001, Díaz se retiró del Sena para trabajar con las Empresas Públicas de Medellín y en entidades educativas como el Politécnico Jaime Isaza y la Universidad de Antioquia. En 2003 regresó a la entidad y el 26 de marzo de ese año fue nombrado en el cargo que hoy ocupa.
Díaz asegura no tener padrinos políticos y que conoció al actual director del Sena, Darío Montoya, después de haber llegado a la entidad, pero nadie se explica, entonces, por qué ha sido encargado tres veces de la Dirección General: una por designación del ministro de Protección Diego Palacio, y las otras dos por decreto firmado por el presidente Uribe.
La investigación de la Procuraduría establecerá si el incremento patrimonial de Díaz está ligado o no al manejo de recursos públicos. Además, la Procuraduría tiene la mira puesta en otros altos funcionarios del Sena, instituto que no ha estado exento de escándalos de corrupción.
CLAVES DE LA DECISIÓN
Al sustentar su decisión de iniciar un juicio disciplinario contra el director de Formación Profesional del Sena, la Procuraduría hizo consideraciones del siguiente tenor:
- La conducta hasta ahora identificada constituye falta disciplinaria de naturaleza gravísima por cuanto el comportamiento se adecua en los siguientes términos: “Incrementar injustificadamente el patrimonio, directa o indirectamente, a favor propio o de un tercero o permitir o tolerar que otro lo haga”.
- Se estaría en presencia de una ilicitud sustancial, cuya valoración obedece al hecho de haber desconocido el servidor la relación de sujeción que existe entre él y la administración y que le exige la mayor transparencia en sus actos públicos y privados.
- Como consecuencia de la sujeción que se predica con la administración pública, le basta a esta con establecer que ha existido el incremento patrimonial, que no necesariamente debe tener un origen ilícito, pero es deber del servidor público proceder a justificarlo cuando resulte desproporcionado y carezca de explicación razonable .
- La obligación de justificar mayores recursos o menores egresos, tiene connotación no solo de orden disciplinario, sino también de protección de la función pública, pues la posesión y el ejercicio de un cargo implica también la aceptación de las cargas y responsabilidades que se deriven de la investidura pública. Todo esto conlleva a la posibilidad que el Estado tiene que exigir al servidor público información sobre el monto y manejo de sus bienes; se trata del cumplimiento de un deber específico y concreto de transparencia de la función pública que se deriva del Estatuto Anticorrupción (Ley 190 de 1995).
Opinión de usuarios
18. Por ortegajs2 – SÁB 20 DIC 2008 10:04 AM.
JUAN CARLOS OSORIO un excorredor de bolsa y exfuncionario de la universiad gran colombia es el que tiene hoy la tarea con CAMILO MONTES de manejar las relaciones oscuras con proveedores y de cobrar para la cadena. JULIA GUTIERREZ DE PIÑERES es la encargada de manejar las relaciones publicas con todos los empresarios corruptos que hoy se comen el SENA, es la tarea encargada por Montoya. MUCHO MAS POR DECIR QUEDA DE UNA SEÑORA MIREYA -DIRECTORA DE PLANEACION-, ORBIDIO VELANDIA -titere de Montoya en toda esta tramoya y encargado de listar a los empresarios amigos de Montoya- y JUAN BAYONA fue movido de su anterior puesto porque no servia a los intereses de MOntoya y hoy es ocupado por CAMILO MONTES.
17. Por ortegajs2 – SÁB 20 DIC 2008 10:03 AM.
Se me pasaba contarles algo: Lo de este john jairo dias apenas es el comienzo para las historias del SENA. Dario MOntoya firmo el año pasado un contrato por casi 200 mil millones de pesos con telefonica, muchas veces la procuradoria intento investigarlo, pero rapidamente Montoya en sus acciones de lobby lograba que el procurador general lo absolviera con una comida en la casa de montoya. SERIA BUENO PREGUNTARLE A MONTOYA COMO COMPRO SU LUJOSA CASA EN LAS PLAYAS DE SUCRE, EN EL FRANCES, SU LUJOSO APARTAMENTO EN MEDELLIN Y SU LUJOSO APARTAMENTO EN BOGOTA. Maritza hidalgo, ex miembro de las FARC, ha sido lider en mordidas de la contratación especialmente en el contrato de vigilancia del sena, este siempre ha sido direccionado por esta señora. John Jairo Diaz con un señor que era su asistente, Giovani Orozco, manejaban todas las compras en el SENA, hoy el señor Orozco es asesor en PANAMA del gobierno en temas de educacion y disfruta a sus anchas de privilegios millonarios.
El Tiempo
Claudia Lopez
La elección del nuevo Procurador es una muestra más de que la calidad y el estado de la política colombiana son lamentables. Apenas elegido, el doctor Ordóñez confesó que se propone no investigar a los congresistas. Al parecer, su exitosa campaña la hizo mostrándole a cada congresista el proyecto de Ley Ordóñez, según el cual removerá de la Procuraduría la engorrosa facultad de investigar a los congresistas y la dejará en manos del Consejo de Estado.
Si la preocupación del doctor Ordóñez hubiera sido el conflicto de interés y no su propia elección, habría propuesto lo contrario, que el Consejo de Estado elija al Procurador para que pueda investigar libremente a los congresistas. No propuso eso porque lo que conseguía votos era el ofrecimiento de no investigarlos. El doctor Ordóñez les ofreció, además, que en materia burocrática habrá para todos con equidad. Una elección así es ni más ni menos que un clásico tráfico de influencias, en la modalidad de pago por anticipado. Semejante ofrecimiento resultó irresistible para 81 honorables padres de la patria.
Que haya senadores ávidos de ese tipo de pactos no sorprende. Que un supuesto honorable magistrado haga campaña de esa manera decepciona. Y que quienes se hicieron elegir dizque para combatir ese tipo de prácticas sean partícipes del espectáculo es como de llorar. De los dos partidos de “oposición”, apenas tres senadores resistieron la oferta: Cecilia López, del partido Liberal, y los senadores Jorge Robledo y Luis Carlos Avellaneda, del Polo Democrático, quienes además se tomaron el trabajo de entender lo obvio: el señor Ordóñez representa todo lo contrario a lo que su doctrina política y sus electores esperan de ellos, razón por la cual votaron en contra. Los demás miembros del liberalismo y el Polo se entregaron.
De senadores del Polo como Jaime Dussán e Iván Moreno no se espera menos. Este será un negociado más en su vida política. Además, dicen que con su voto por el nuevo Procurador le hicieron el favor al alcalde Samuel Moreno de comprarle un seguro antiinvestigación de la Procuraduría, aunque su incompetencia lo merezca. Esa ñapa fue, sin duda, la principal motivación de su voto a favor de Ordóñez.
Pero de senadores como Parmenio Cuéllar y Gustavo Petro un voto por un candidato y una campaña como la de Ordóñez no es sólo inesperado, sino absolutamente incomprensible. No encuentro una sola razón que justifique ese voto. Cuéllar y Petro se han dado pelas mucho más grandes y han perdido muchas otras votaciones en el Congreso por defender sus ideas y el mandato de sus electores. ¿Petro a esta altura del partido vende su voto por ofrecimientos burocráticos? ¿O le pesan más las disputas internas que sus convicciones y no quiso quedar en el mismo bando con Robledo y Avellaneda, que son sus contradictores dentro del Polo? ¿O entró en la onda de que un precandidato presidencial como él tiene que hacer concesiones si quiere ganar elecciones?
Cualquiera de esos cálculos es inaceptable para un hombre de la trayectoria y las aspiraciones políticas de Gustavo Petro, que había construido su carrera sobre la base de ejercer con coraje su función de control político. Hacer parte de la elección de un candidato mojigato para la religión y politiquero para su elección y de una campaña que parece una burda compraventa es una manera torpe y equivocada de cerrar su carrera en el Legislativo y un pésimo presagio de lo que será su nueva etapa como candidato presidencial. ¿Si eso hace por la elección de otro, que no hará por la propia?
A Colombia, la democracia liberal parece quedarle grande. Eso de los controles y balances, de la división del poder, de la necesidad de que frente al Gobierno haya oposición y control, del respeto por la Ley y su aplicación de manera impersonal parece no haber pegado en estas tierras. Las pocas luces que teníamos para dar esa batalla se apagaron en la elección de este inmerecidamente llamado “Procurador General de la ación”.
Daniel Samper
Cuiden a Baral Obama
Me deprimió la escena en que Wilson Bueno Largo, alias ‘Isaza’, partió hacia Francia acompañado de su novia. Ni que se hubiera ido el Papa: el Presidente lo despidió en un discurso, el Ministro de Defensa le llevó las maletas, Íngrid lo acompañó entre abrazos maternales.
Bon voyage, ‘Isaza’, antiguo jefe guerrillero que un día se arrepintió y acompañó a la libertad a quien tenía secuestrado. Su valeroso gesto le significó una recompensa de mil millones de pesos, tiquetes de ida y regreso y estudios y sueldo en Francia.
Bien sé que la estrategia consiste en ofrecer prebendas a los guerrilleros que se entreguen con sus víctimas. Suponen las autoridades que es buen negocio ofrecer sumas millonarias y nueva vida en el exterior a los desertores. Miden mal. El pago del exabrupto no se gira solo contra los fondos del erario, sino que se resta de los valores sociales y la ética de los colombianos, que ven cómo un delincuente, por el hecho de arrepentirse, obtiene lo que se le niega a la mayoría de ellos. Desolador contraste en este país de ciegos. Por eso dice el filósofo brasileño Millôr Fernandes: “No es que el crimen no pague. Es que, cuando paga, cambia de nombre”.
Un mártir sin mea culpas
La elección casi unánime del nuevo Procurador, Alejandro Ordóñez, dice más sobre el clientelismo del Senado y su afán de desquitarse de la prensa por criticar la corrupción política, que sobre las calidades del elegido. Los pactos electorales se celebraron a escondidas, en conciliábulos. Mucho se arrepentirá el Polo de haber cedido a la tentación puestera: “Los mismos politiqueros pero con camiseta del Che”, me escribió un lector.
Consuela que el candidato presidencial y el senador por quienes voté -Carlos Gaviria y Jorge Robledo- se opusieron con vehemencia a la esperpéntica movida, lo mismo que Luis Carlos Avellaneda, Cecilia López, Piedad Córdoba y otros pocos.
Lo peor es que las últimas declaraciones del nuevo protector de nuestros derechos fomentan las dudas. Ordóñez miente al decir que lo criticábamos por ser católico. Falso. Sería como decir -perdonen la hipérbole- que a Osama ben Laden lo persiguen por ser musulmán. Si ser católico fuera impedimento para ocupar un cargo en Colombia, tendría que renunciar el 99 por ciento de la burocracia. No. Muchos compatriotas (entre ellos numerosos católicos) lo criticábamos por ser un extremista religioso capaz de denunciar judicialmente a quienes ofenden su fe personal. Peca de soberbio al decir que es mártir de la “cristianofobia”: no sufra tanto, doctor, no queríamos crucificarlo; solo aspirábamos a tener en la Procuraduría un colombiano que no hubiera quemado libros ni afirme, como ud., que reconocer los derechos de los gays equivale al “libre desarrollo de la animalidad”.
A propósito, no lo he oído arrepentirse de sus años de inquisidor en Santander, y en cambio aseguró el domingo que volvería a demandar al director de SoHo por una recreación de La última cena que le molestó (Conozco bien el caso, porque el director de la revista es hijo mío, y el juez consideró que la demanda de Ordóñez carecía de fundamento legal; pese a ello, el Procurador -que dice ser buen católico, pero no cree en arrepentimientos- afirma que repetiría su actuación).
Su argumento electoral ante los colombianos es que combatirá la corrupción: pero, ¿acaso podría ser de otra forma? Añade que defenderá los derechos humanos. ¿Cuáles? La sociedad contemporánea tiene bastante protegidos los derechos clásicos generales y entiende que su misión ahora es salvaguardar los de marginados y minorías. Lamentablemente, Ordóñez insistió hace 72 horas en declararse enemigo de la eutanasia, el aborto en toda circunstancia, la dosis personal de droga y la unión de homosexuales, todos ellos derechos reconocidos por el Estado colombiano.
Entonces, ¿a quiénes va a defender? ¿A Fernando Londoño Hoyos? ¿Y qué leyes va a aplicar? ¿El derecho divino, como sostiene en uno de sus ensayos jurídicos? Y, ya que Dios calla, él, tan católico, aduce que lo interpretará a la luz de santo Tomás: “el juez no debe aplicar la ley si va contra la justicia (divina)”. Escrito está.
El Congreso declaró la guerra a la prensa fiscalizadora y odia que lo vigilen, así que Ordóñez se propone dejar de vigilarlo. Mantengamos los ojos bien abiertos. No bastará con que el nuevo Procurador rinda cuentas a Dios.
cambalache@mail.ddnet.es
Daniel Samper
http://tienenhuevo.blogspot.com/
QUE ESTA PASANDO CON LOS ESTUDIANTES
DETENIDA ESTUDIANTE DE LA UN
Detenida Cristina Isabel Guzmán Martínez.
Soy Isabel Martínez Navarrete, madre de Cristina Isabel Guzmán Martínez,estudiante de Cine y Televisión de la Universidad Nacional, detenida eljueves de de noviembre, a las 10 de la mañana, al salir de nuestro lugar deresidencia, ubicado en el barrio Belén, localidad la Candelaria de Bogotá.Quiero manifestar que Cristina no tiene vínculos con organización ilegalalguna, que en estos momentos solamente se dedica a estudiar y ver de supequeña niña puesto que es madre cabeza de familia. Sin embargo, no meopongo a que la investiguen, lo que no puedo compartir desde ningún punto devista, es la forma, los métodos y los medios que se están utilizando enforma ilegal para hacer seguimientos y detenciones arbitrarias como en elcaso de Cristina.Ya habíamos notado desde días anteriores algunos movimientos de carrosparticulares y un taxi, pero no le dimos la importancia suficiente como paradenunciar, no teníamos plena seguridad de dichos seguimientos. El díamiércoles 12 de noviembre, siendo las 6.45 am. aproximadamente, cuandoCristina salía de nuestro lugar de residencia observó una furgonetaparqueada en la calle 6 con carrera 2 A, frente a portón de acceso a lacasa, observó que por una ventanilla lateral la estaban filmando, sacó sucelular, me marcó y manifestó que la estaban filmando desde la furgoneta deplacas BVA 399, que tenía una cabina color azul, luego me dice: me estánsiguiendo y así sucedió hasta el momento que abordó un colectivo paradirigirse a la Universidad, en donde se hizo la primer denuncia, luegoconcretamos una cita con un abogado para que el día jueves a las 10 de lamañana nos encontráramos para hacer la respectiva denuncia ante la Fiscalía,Procuraduría y otras instancias gubernamentales.El jueves salíamos a las 10 am. precisamente para ir a poner en conocimientode las autoridades las anomalías que estábamos detectando, la sorpresa latenemos cuando al salir a la calle 6 con carrera 2 A, estaba un taxiestacionado con dos personas observándonos, continuamos nuestro recorrido,al abrir la reja para salir a la calle, las dos personas que se encontrabanen el taxi se bajaron y nos cerraron el paso diciendo que venían a detener ami hija. La reacción mía fue terrible porque no era una patrulla oficial yeran dos personas (hombre y mujer) vestidos de civil, sin identificarse ysin orden de captura alguna, Cristina les dijo que ella se iría con ellospero que le permitieran hacer una llamada. Mientras tanto yo tomé mi celulary le marqué a un concejal quien me contestó y le pedí ayuda porque eran dospersonas de civil en un taxi de placas VHI 435, que no tenían orden decaptura (en esos momentos me pasaban por la memoria los jóvenesdesaparecidos de Soacha que aparecieron muertos en Ocaña y la desaparición yejecución del dirigente sindical Guillermo Rivera, quien fuera detenido porla policía uniformada) y empecé a gritarles que yo no estaba de acuerdo conesa captura porque así se llevaron los jóvenes de Soacha que aparecierontorturados y muertos en Ocaña y que ellos harían lo mismo con mi hija, lamujer sacó una cédula militar y me dejó ver tenía nombre de Magda JazmínPérez Tunjuano, pero igualmente pensé que en este país cualquier personapuede adquirir un documento falso y seguí insistiendo a gritos y llamando amis vecinos diciendo que eran civiles, que eso no era legal y que a Cristinala iban a desaparecer. Creo que esto fue lo que realmente la salvó, porquecuando ingresé a mi casa llamé a un funcionario de la Secretaría demovilidad de Distrito, le di el número de la placas del taxi y él meresponde que ese carro no figuraba entre los taxis de Bogotá. Ahí si que mellené de terror de pensar que mi hija se la habían llevado finalmente y medijeron que la fuera a preguntar a la sijin del barrio Modelia. Solo logrétranquilizarme hasta cuando los abogados lograron ubicarla en ese mencionadolugar y se estableció que la mujer tiene el grado de Sargento y elacompañante es de apellido Jiménez.Colombia es el único país de América Latina que no ha necesitado dictaduramilitar para poner en práctica diferentes métodos ilegales para detener,torturar, desaparecer o ejecutar a sus víctimas. Esta es la “democracia mássólida y antigua de latinoamérica” lamentablemente.
Bogotá D. C. noviembre 15 de 2008.
Comunicado de Prensa por estrellada de huevo en la Cabeza de Huevo de Obdulio Gaviria
COMUNICADO DE PRENSA
Movimiento TIENEN HUEVO
El Movimiento TIENEN HUEVO expresa que los hechos sucedidos en la Universidad de Caldas donde un estudiante le puso un huevo en la cabeza del asesor del presidente, José Obdulio Gaviria no fue producto de nuestros planes, ni creemos que sea un acto delictivo o terrorista como seguro lo querrá juzgar la persona afectada. El Movimiento Tienen Huevo ve esto como un acto legitimo de burla hacia al poder y nos hubiera encantado haberlo hecho nosotros, ya que el poder que estos señores representa es un poder que solo puede para jodernos, por este motivo creemos que estos actos se seguirán presentando debido a la reacción que genera este tipo de personajes en la sociedad.
TIENEN HUEVO apoya cualquier tipo de acción lúdica y pacifica que les demuestre a asesores, ministros o cualquier otra autoridad que el pueblo no es bobo y que goza de un humor único, ya que a cualquiera de ellos que le pongan un huevo puede ser una caricia para lo que ofrecen ellos: muerte a punta de hambre o violencia.
No obstante agradecemos al estudiante que hace de su acto una celebración al interior del movimiento y de Colombia, les pedimos encarecidamente que nos hagan contacto con el estudiante que realizo la hazaña con el fin de publicar una crónica del suceso… y le pedimos al señor José Obdulio que se deje ver el otro año, mire que personas como usted muy poca gente le celebra algo.
Cambio y Pio.
El Movimiento
Fotografia e informacion del hecho www.elespectador.com
Ingenios de Caña de Azucar, el sabor más amargo de Colombia
Ya se ha hecho tarde para TIENEN HUEVO tocar el tema del paro de los corteros de caña en los departamentos del Valle y el Cauca, desde nuestro blog un sincero apoyo y pedimos disculpas a veces por dejarnos deleitar por toda esa caterva de funcionarios públicos que compone nuestro distinguido gobierno que se hacen llamar “la gente de bien”. El paro de los corteros es más que justo, a pesar que en algunas notas de los periódicos digan que el paro no es justo y que debido a ellos los colombianos se van a ver damnificados, es sólo una de las tantas noticias que igual nos van a decir así haya paro o no haya paro.
Hoy las mujeres de los trabajadores salieron las calles a pedir que en verdad traten de buscar una solución, así como por decreto sacaron una millonada para controlar el paro de Jueces y fiscales, así ellas desean que puedan volver sus hombres trabajar, ya que este paro al que más afecta es a los corteros, pero según leo en un periódico “La Policía antimotines intenta cesar los disturbios que a esta hora ocurren en la vía Candelaria”, según eso con las mujeres, si, claro, con ellas me imagino cómo se vuelven de valientes esos delincuentes vestidos de armadura antimotines…
Pero para recordar un poco al típico temperamento valluno de la clase dominante veamos un aparte de la mejor novela que se haya realizado en Colombia, por encima de todos los estereotipos o novelones a los que le apuesta ahora Radio Casa de Nariño.
Esta novela fue dirigida por el mejor de los realizadores caleños en Colombia, el genial Carlos Mayolo… persona que puso en evidencia el gran antepasado de racismo y discriminación que se sigue viendo en la Cali de ahora…
esperen al dialogo que hace Vicky Hernandez a la mitad del video
http://www.youtube.com/watch?v=0UfBdPptZXk
SEMANA
Fin de año caradura
Por Daniel Coronell
Un gobernante tiene que contar con una gran dosis de cinismo y desvergüenza para impulsar una norma cuyo beneficiario es él mismo. Por ejemplo, la reelección. Lo está haciendo Hugo Chávez en Venezuela, argumentando que el pueblo no le permite dejar huérfana la “revolución bolivariana”. Lo está haciendo también, y de manera más
solapada, Álvaro Uribe, firmando decretos de medianoche para mantener vivo artificialmente un referendo que ha violado las leyes electorales, congresionales y hasta gramaticales.
Declaremos fuera de concurso a estos dos Presidentes, que han hecho del descaro su estrategia de gobierno, y miremos cómo ese ejemplo se ha multiplicado entre sus amigos y -quién lo creyera- también entre sus contendores.
Porque no es menos caradura Gustavo Petro, el senador del Polo Democrático que ha sido valiente a la hora de denunciar pero que no conoce límites cuando se trata de lograr un triunfo, aunque acabe devolviéndosele. Petro ya no recuerda con quién se alió, hace un tiempo, para lograr la elección del comisionado de televisión Fernando Álvarez. Tampoco las maniobras que hizo para legitimar la primera reelección de Uribe, pensando en los millones que recibió su movimiento por aprobar una ley de garantías fabricada a la medida del régimen.
Ahora Petro vuelve a asomar su cara dura para elegir Procurador a una persona que encarna la intolerancia y la exclusión. Exactamente las razones contrarias a las que explican que Petro tenga hoy una vida política.
Tan caradura como su elector ha resultado el futuro procurador, Alejandro Ordóñez, viejo perseguidor de todo aquello que discrepe de su fe, ahora se reclama perseguido. Nadie le ha quemado sus libros al doctor Ordóñez, ni ha tachado de pecado sus creencias. Ya tendremos la oportunidad de revisar la conformación de la nómina y las decisiones del nuevo y virtuoso jefe del Ministerio Público.
Caradura, y de los grandes, Fabio Valencia Cossio, que sigue de ministro de Justicia mientras se conoce más y más de las relaciones de su hermano -y protegido- con la mafia. “Porque usted, señor Ministro, no es cualquier Ministro, sino el Ministro de la Justicia, y no puede pesar ninguna tacha sobre usted o sobre su entorno…”, le decía el parlamentario Fabio Valencia Cossio al entonces ministro José Manuel Arias Carrizosa en un debate por la importación irregular de un Rolls Royce. Un juego de niños, comparado con las hazañas de quien otrora esgrimía el dedo acusador.
Y qué tal José Obdulio Gaviria, el paradigma de los caraduras. Con un hermano asociado con la empresa que pagó por el asesinato de Guillermo Cano. Con otros dos que estuvieron enredados en temas de narcotráfico en Estados Unidos. (Por cierto, uno de ellos trabaja con la Presidencia de la República, qué casualidad, y ha estado relacionado con entregas de tierras en Chocó a una asociación fundada por familiares de Carlos Castaño y ‘Monoleche’). El flamante José Obdulio no tiene inconveniente en llamar “perro” al hijo de Rodrigo Lara Bonilla, víctima de su primo Pablo Escobar.
Caradura, como pocos, Germán Vargas Lleras. Jugando al “quiero y no puedo” con el referendo reeleccionista. Buscando al mismo tiempo estar adentro y afuera para que todos le queden muy agradecidos.
Hay también pequeños caraduras, como el ex ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla. Después de proponer la reducción del salario mínimo por considerarlo “ridículamente alto”, Carrasquilla le sacó su primita de Navidad al Estado. El 10 de diciembre recibió el encargo de la Cntv de revisar los informes de las bancas de inversión que valoraron la prórroga de los canales privados. Se tomó menos dos días para entregar su OK y cobrar 16.028.880 de pesos. Unas horas “ridículamente baratas”, lo mismo que recibe un obrero por tres años y medio de trabajo.
Para ustedes, feliz Navidad. Y para los caraduras, la seguridad de que tendrán un próspero Año Nuevo.
El amanecer de la dictadura
Por María Jimena Duzán
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Estamos presenciando el otoño del uribismo y el amanecer de la dictadura en este país. A esa conclusión se llega luego de ver la cantidad de normas y reglamentos que se despedazaron en la plenaria que aprobó el referendo reeleccionista, sin que tal descuartizamiento haya merecido mayor protesta, a no ser por los editoriales de El Nuevo Siglo, de los cuales se infiere que el referendo reeleccionista tiene más vicios que Pambelé y Maradona juntos.
No obstante, el espectáculo que el país presenció esta semana en la plenaria de la Cámara es acaso más grotesco que el que presenciamos los colombianos en el trámite de la primera reelección, hecha también a juro y al filo de la madrugada, y en la que a los ministros se les vio también atajando votos, transformados en porteros nocturnos mientras por debajo de la mesa les ofrecían a los congresistas retrecheros puestos y prebendas en la modalidad del prepago.
En esta ocasión no todo fue un deja vu. Si bien hay algunos hechos que se repitieron casi de la misma forma, por ejemplo, el mismo carrusel de impedimentos que se vio en la primera reelección se dio en esta oportunidad casi de manera calcada, hay otros hechos que sorprenden por lo novedosamente grotescos. En esta ocasión todo se fue consumando sin necesidad de recurrir a la penumbra, ni a los rincones, ni a las visitas a los despachos de los congresistas. Los ministros perdieron la vergüenza y se les vio en la plenaria reconviniendo a los congresistas sin temor a que fueran vistos o escuchados. Hasta sus amenazas dejaron de ser veladas: a lo largo de esa plenaria fue evidente que el mensaje del presidente Uribe era uno muy claro: o votan por mi referendo reeleccionista a cambio de puestos, o les cierro el Congreso.
Como si lo anterior ya no fuera suficientemente denigrante, desde el Olimpo del Palacio de Nariño se envió una asesora presidencial a la plenaria con una lista en la que estaban todos los nombres de los congresistas con sus fotos y los puestos que tenían, para facilitar la faena. Sí, cómo no, se trata de la misma funcionaria mencionada por Yidis en su caso ante la Fiscalía, pero que esta vez pudo deambular como Pedro por su casa como si se tratara de una congresista más.
Si tuviera que escoger una escena para ilustrar el estado crítico de la política y las instituciones en Colombia, escogería sin duda la que protagonizó esa noche el cuestionado ministro de Protección Social, Diego Palacios. Y la escojo porque dice mucho de un país que un ministro investigado por haber presuntamente comprado el voto de una congresista en la primera reelección, haya sido precisamente el más activo y el que más se empleó a fondo esa noche. Diego Palacios fue, sin duda, el que más arengó, al que más se le vio hablando con congresistas y el que más intentó ferrocarrilear el referendo reeleccionista el día en que en que la Cámara decidió ponerles whisky a los pocillos de café. Es como si el hecho de ser un ministro investigado por la Yidis-politica, en lugar de cohibirlo, le hubiera dado más autoridad y más confianza para cumplir tan histórica faena.
Por no hablar claro de la actitud amenazante del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, hermano de un fiscal preso, acusado de pertenecer a la mafia. Al otro día de aprobado el referendo reeleccionista salió desafiante y con lentes oscuros a decir que el referendo había sido aprobado sin ningún vicio y que si el Congreso así lo deseaba, podía perfectamente cambiar la pregunta y permitir la reelección del Presidente para 2010. Es decir, que el gobierno que él presidía podía hacer lo que le diera la gana porque el Congreso era un apéndice de los designios del Ubérrimo. Un amigo suspicaz me sugirió que semejante desafío también podría ir dirigido a la Corte Constitucional, con la intención de notificarle cuáles eran los designios del César. Las últimas salidas del ministro Valencia Cossio me recuerdan una frase de Vito Corleone, que pronunciaba ante los ‘amigos’ que visitaba con la intención de cooptarlos: “Tengo una oferta que usted no puede rechazar”.
Lo que sucedió esta semana en la Cámara demuestra que bajo este gobierno la división de poderes se está convirtiendo en una falacia y que las instituciones se han ido despedazando, como lo prueba el hecho de que sea el Presidente el que decida enviar a sus mensajeros para negociar con David Murcia desde la cárcel, en lugar de que sea la Fiscalía. Como me dijo un político en estos días que alguna vez fue uribista: “Nos estamos quedando sin instituciones con qué pelear contra las Farc”. Yo agregaría que no sólo eso nos está pasando. Estamos emprendiendo el camino que inician todos los países que terminan en dictaduras, situándonos incluso varios pasos más adelante que el propio Chávez, con el agravante de que este gobierno es un gobierno solapado que no se atreve a decir de frente que está usando el poder que le ha dado su popularidad para cambiar la ley en beneficio propio y para acabar con la vigencia del Estado de derecho.
EL ESPECTADOR
¿Ciencia a la deriva?
Por: Cristina de la Torre
APLAUSO CERRADO PARA LOS PARlamentarios Jaime Cuartas y Marta Lucía Ramírez, así como para el director de Colciencias, Francisco Miranda, gestores de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación que acaba de aprobarse.
Solitaria flor en este desierto de gobiernos que conspiraron siempre contra la cultura, la norma dispone saltar del 0,18 al 1% del PIB para inversión en investigación científica. Monto igual al de Chile para ese rubro. En sentir de sus promotores, ella encaminará la industria nacional hacia un modelo de desarrollo productivo que multiplique el valor de nuestros bienes y servicios; aplicada a la producción de banano, café, carbón o petróleo, la investigación científica elevará el valor de esos productos y creará empleo; en un país con la megadiversidad del nuestro, la biotecnología y la genética despejarán vastísimos horizontes. En suma, la nueva ley nos redimirá del subdesarrollo y potenciará la capacidad de la economía colombiana para competir en el exterior.
Tanto entusiasmo, comprensible por la dimensión del logro alcanzado, puede, sin embargo, rebasar las posibilidades de la realidad. Y derivar en homenaje a la confianza inveterada de los colombianos en la magia de la ley. Acaso no pueda ella arrastrar por sí sola el desarrollo, cuando se carece de planes de largo aliento y de una clase dirigente capaz de jugársela, con sentido de patria, por un modelo de desarrollo que nos ofrezca futuro y dignidad.
Se dirá que al darle a Colciencias rango de Departamento Administrativo, ésta tendrá asiento en el Consejo de Ministros y en el Conpes, escenarios llamados a definir las políticas y a situar la inversión. Pero el primero se ha convertido en un órgano asustadizo que se deja irrespetar por la prepotencia del Presidente. Y el Conpes, sin visión estratégica desde cuando se renunció en el país a trazar planes de desarrollo, no sintoniza la acción corriente del Estado con una perspectiva de progreso y equidad. Se limita a menear partidas, en la creencia de que plan de desarrollo es lo mismo que plan presupuestal. En este escenario Colciencias podrá verse huérfana y sujeta a los vaivenes del inmediatismo, pues tampoco se habrá inscrito el impulso a la ciencia en un modelo de conjunto que tenga a la industrialización por matriz del desarrollo. Pero Miranda confía en que el esfuerzo combinado de empresarios, regiones, universidades y centros de investigación creará la infraestructura suficiente para invertir los nuevos recursos. Ojalá. Aunque el derrumbe del modelo que privilegia la espontánea iniciativa de células sueltas de la sociedad aconseja restituirle al Estado su potestad de pensar y dirigir el desarrollo, de modo que la inventiva individual encuentre cauce, apoyo y control.
Si en China, Corea, India y Brasil ciencia y tecnología obraron como motor del desarrollo, fue porque estos países educaron a su gente y negociaron tecnología extranjera en función de un modelo de desarrollo empotrado en la industrialización. Como en el Occidente desarrollado el Estado protegió a la industria naciente. Pero aquí la aperó con la tecnología más avanzada, negociada tornillo a tornillo con las grandes multinacionales, y cuando fue preciso la adaptó a lo propio. Cuando la industria pudo competir por fuera, el Estado la libró a su suerte. Sola y dispersa, sin una perspectiva abarcadora que le trazara ruta y destino, lánguido hubiera sido el aporte de la ciencia. Así en Colombia, si no se vuelve al desarrollo, la ciencia puede quedar a la deriva.
Rompecabezas
Por: Alfredo Molano Bravo
HACE POCOS DÍAS PASÉ POR MONTEría, una ciudad que conozco desde que Héctor Abad Gómez, siendo director de la División de Desarrollo Social del Incora, me mandó en comisión al Alto Sinú a investigar los efectos que tendría sobre la reforma agraria el plan del Ejército de organizar “aldeas estratégicas” para concentrar a la población civil y poder bombardear a las guerrillas del naciente Epl.
La estrategia era descabellada de principio a fin. No era tan fácil la separación entre guerrilleros y campesinos. Por aquellos días de finales de la década de los sesenta, la colonización del Paramillo estaba en pleno apogeo. Los campesinos antioqueños que venían de Ituango y los que subían de las sabanas de Bolívar, de la depresión mompoxina y del bajo Sinú, se encontraban en las faldas de Murrucucú y en las hoyas de los ríos Esmeralda, Tigre y Manso.
Eran campesinos rebuscadores unos y expulsados otros de las tierras bajas y cenagosas por terratenientes. Muchos tenían experiencia en las luchas por la tierra que desde la organización de los baluartes campesinos en los años treinta o de la Anuc en los sesenta no habían cesado en la región. El Epl primero y luego las Farc echaron raíces en este suelo abonado con sangre. Con la crisis de la Anuc, los grupos insurgentes ganaron creciente influencia política y se enfrentaron a reconocidos gamonales regionales. Fue así que poco a poco nacieron los paramilitares, aupados y financiados por los terratenientes y protegidos por el Ejército.
Pero la codicia de los hacendados iba más allá de la crueldad de las guerrillas. Más claro: los terratenientes apelaron a la amenaza guerrillera, sin duda veraz, para dar rienda suelta a su objetivo real: limpiar de campesinos las ricas tierras del Sinú, revalorizadas con las obras de infraestructura que el Incora había hecho y con las que el Gobierno preparaba con la construcción de las hidroeléctricas Urrá I y II. En las áreas de influencia de estas obras se producen las más bestiales y crueles masacres: Mejor Esquina, Las Tangas, Honduras, La Negra. La tierra queda libre de campesinos y las haciendas crecen al ritmo del ensangrentamiento. El Estado pasa de agache, los gobiernos miran para otro lado, los medios callan. Una apoteósica complicidad se arma para ocultar lo que hoy comienza a salir a la superficie. El paramilitarismo fue y es, ante todo, un gran negocio. No sólo para terratenientes y ganaderos, sino para comerciantes, exportadores, narcotraficantes, políticos y, claro está, para la Fuerza Pública. Quién más quién menos, todos los ricos que tenían intereses económicos en la región se beneficiaron con la sangrienta victoria coronada con el Pacto de Ralito.
Es la historia que Iván Cepeda y Jorge Rojas cuentan en su libro A las puertas del Ubérrimo. Con cuidado, pieza por pieza, documentándose y con un agudo sentido de la perspectiva, van armando el rompecabezas. Faltan piezas, es cierto: descuidan una fundamental: el narcotráfico, pero escudriñan al centímetro la parapolítica, su hermana gemela. Faltan evidencias judiciales de muchos de los vínculos, pero el libro es suficientemente sugerente —y cauto— al detenerse en el quiebrapatas de El Ubérrimo.
Es la pieza maestra que falta y que estaría en el vértice superior de la negra pirámide. Nadie podía ignorar lo que hacia el Mono Mancuso, vecino de muchas fincas en Córdoba, siendo como es el niño consentido de esa oligarquía local mitad antioqueña, mitad costeña, paseándose uniformado y armado por los malls, por el restaurante La Victoriana y por los barrios de La Castellana y el Recreo de Montería. “A las puertas de El Ubérrimo, a escasos kilómetros de esa hacienda, en su entorno político y social —concluye el libro—, nació y alcanzó su ascenso en los últimos veinticinco años el proyecto paramilitar”.
El problema es de filosofía e ideas
Keynes en la globalización
Por: Eduardo Sarmiento
En economía, los fracasos reiterados constituyen una prueba de que las teorías no corresponden a la realidad.
Los desaciertos de los círculos influyentes para anticipar la crisis mundial, la ineficacia de las políticas de la Reserva Federal y la Secretaría del Tesoro y la incapacidad de las cumbres presidenciales para ofrecer soluciones concretas revelan que el problema no es de hombres ilustres y voluntarismo, sino de filósofos e ideas. En economía, los fracasos reiterados constituyen una prueba de laboratorio de que las teorías dominantes no corresponden a la realidad.
La política económica se enmarca en el consenso macroeconómico de los últimos 25 años y se inspiró en las teorías clásicas y neoclásicas elaboradas en las universidades más importantes y en la práctica en los organismos internacionales. Tal vez la figura más representativa de este movimiento es Robert Lucas, profesor de la Universidad de Chicago, autor de la teoría de las expectativas racionales que busca corroborar las concepciones clásicas de libre mercado y las tesis de Friedman, y primer Premio Nóbel de la generación del último cuarto de siglo. En un artículo publicado en el Wall Street Journal (19 de septiembre de 2007), el reconocido académico sostenía que el avance institucional más importante de los últimos 25 años está representado en los bancos centrales autónomos que le dan prioridad a la inflación sobre cualquier otro objetivo y predecía que el colapso de las hipotecas subprime no tendría ningún efecto sobre la actividad real.
Este fiasco tiene una clara correspondencia en la gestión administrativa. Basta una mirada retrospectiva para advertir que las autoridades económicas y políticas estadounidenses han hecho todo lo que decían que no iban a hacer, como emplear los poderes monetarios para sustentar las cotizaciones de la bolsa, intervenir el patrimonio de los bancos y entregar crédito a las empresas industriales y comerciales. Aun más grave, las acciones de la Reserva Federal y la Secretaría del Tesoro para bajar las tasas de interés y aumentar el crédito no impidieron el desplome de la bolsa, la bancarrota de las instituciones financieras, ni la caída en recesión y su extensión al resto del mundo. El arribo a tasas de interés cercanas a cero es una clara demostración de que el mercado no se autorregula y que las políticas de liquidez de la Reserva Federal son inoperantes porque el público no las recibe.
Este mismo señalamiento lo hizo Keynes en los años 30 y propuso la política fiscal como alternativa para superar la recesión. Infortunadamente, los planteamientos de Keynes y sus seguidores no avanzaron en la construcción de los fundamentos que le dieran generalidad a la teoría y permitieran adaptarla a las condiciones mundiales.
Ciertamente, mi pensamiento está mucho más cerca de Keynes que del consenso neoliberal alrededor de la teoría clásica, pero de ninguna manera la identificación es plena y sin beneficio de inventario. Tal como lo he reconocido en varios libros, no estoy de acuerdo con la idea de Keynes de que la relación entre el ahorro y la inversión esta dada por una identidad, como si tratara de dos variables idénticamente iguales. La presunción mantiene a Keynes en la camisa de fuerza del equilibrio y los cambios marginales, y si bien puede tener alguna justificación en una economía cerrada, carece de realismo en un mundo globalizado, en donde el ahorro se realiza en unos países, la inversión en otros y no existen mecanismos que los coordinen.
Tampoco comparto el diagnóstico de que la recesión y el desempleo se originan exclusivamente en el sector real, es decir, son independientes del mercado monetario y se pueden revertir con políticas fiscales aisladas. Cuando el desajuste se genera en un cuantioso exceso de ahorro, que tiene como contraparte un exceso de demanda sobre la oferta de dinero, el aumento del gasto fiscal resulta insuficiente para contrarrestarlo. La recuperación de la producción y la ocupación requiere una abierta intervención del Estado en el sector financiero que puede implicar emisiones monetarias inimaginables.
En fin, estamos ante un nuevo fracaso del consenso de libre mercado predominante. Los hechos se encargaron de demostrar que la autorregulación del mercado y los bancos centrales autónomos son inoperantes y la política fiscal es insuficiente para movilizar un exceso de ahorro originado por la acumulación de activos durante veinticinco años y su posterior desvalorización en corto tiempo. La solución sólo se puede lograr dentro de una nueva teoría que reconozca que el ahorro y la inversión no necesariamente se igualan, a tiempo que defina y precise la forma de la intervención del Estado para armonizar y movilizar el excedente.
¿Cuál personaje del año?
Por: Felipe Zuleta Lleras
CON TODO EL RESPETO QUE ME MErecen el director y presidente de este diario, pero debo apartarme de la decisión de haber elegido al señor Juan Manuel Santos, ministro de Defensa, como uno de los personajes del año. Necio resultaría negar que las Fuerzas Militares han tenido unos triunfos importantes, pero más majadero sería pasar de agache frente a algunos asuntos gravísimos que han ocurrido desde que Santos entró al gabinete.
No puede ser personaje un sujeto que ha permitido con su complacencia escándalos como el de los falsos positivos. Y con esto me refiero a los varios casos de petardos que han sido puestos por miembros de las FF.MM y que han dejado a varios colombianos muertos; ni para qué hablamos de la bomba en la Escuela Militar de Guerra que originó la ira santa del señor Uribe y que sirvió como excusa para que cientos de colombianos siguieran pudriéndose en las selvas en manos de los miserables de las Farc.
Una de las funestas características de Santos, además de la de mentirle al país (recuerden por ejemplo la indebida utilización del peto de la Cruz Roja en la ‘Operación Jaque’), es la de tratar de minimizar los temas como si los colombianos fuéramos bobos. Acuérdense ustedes que cuando con valentía la secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López, denuncio lo de los falsos positivos (es decir, los asesinatos de los muchachos de Soacha), Santos salió a los medios y dijo de manera destemplada que: “Me dicen por ahí dizque podría haber miembros de la FF.MM involucradas en algunos falsos positivos”. Sólo cuando los hechos los atropellaron a él y a su jefe en la Casa de Nari, tuvieron que tomar medidas —tibias— para mitigar el escándalo. Y desde eso han logrado tapar estos atroces crímenes de lesa humanidad por cuenta de David Murcia.
No olviden además que el Ministro ha promovido y premiado actos criminales como los cometidos por alias Rojas y alias Isaza, sin que se haya tomado el trabajo de contarle a la opinión pública cómo se ha manejado la monstruosa política de recompensas y a cuántos miles de millones de pesos han ascendido las mismas. Esa manera oscura como el señor Santos ha manejado el tema, no puede bajo ninguna circunstancia hacerle merecedor a ser el personaje de 2008.
La escala de valores tiene que estar al revés para que a varios medios de comunicación se les haya ocurrido designar como personaje a un ciudadano que tiene sobre sus hombros a miles de jóvenes asesinados de manera alevosa por las Fuerzas Militares, además de los crímenes que se han cometido contra los indígenas. Cuando uno ve que éstas pasan, es cuando llega al convencimiento de que la nueva conducta “moral” del país se mueve por los horripilantes lineamientos que con insistencia predican desde la Casa de Narquiño.
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Notícula.- Al mejor estilo delictivo de Guillermo León Valencia aprobaron, como los criminales, a las cuatro de la madrugada, la reelección del señor Uribe y su camarilla.
felipezuleta.blogspot.com
Notas de Buhardilla
El oportunista
Por: Ramiro Bejarano Guzmán
DESDE SU REGRESO, EL EX SENADOR Rodrigo Rivera ha dado la sensación de estar caminando en puntillas, como para no perder el equilibrio, pero fracasó en el intento.
Hace unos meses Rivera declaró que por estar recién llegado no se pronunciaría sobre nada, mientras no viera claras las cosas, pero desde entonces se le sintió un tufillo palaciego. Sus primeras declaraciones se parecían a las que recientemente concedió una pintoresca reina de belleza, cuando al ser preguntada sobre si la mujer era complemento del hombre, salió con un risible chorro de babas que divierte a los internautas.
Pues bien, si Rivera honró su promesa de no declarar nada sino cuando todo lo tuviera claro, hay que concluir que con su última salida en la que no tuvo inconveniente en prohijar la segunda reelección del actual mandatario, peló el cobre de su ambición. Y su postura tuvo sabor de respuesta al editorial de El Tiempo, que propuso enterrar la aspiración reeleccionista, coincidencia malhadada que bajó a Rivera del pedestal de líder de un partido a precario mensajero presidencial.
En efecto, según Rivera, quienes están contando los días que faltan para que termine este Gobierno, son enemigos de Colombia. ¡Qué atrevimiento! El curso intensivo de intolerancia con José Obdulio, no sólo le hizo dar una voltereta indigna, sino agredir a muchas personas de bien que no pensamos como él. Qué clase de liberalismo profesa este pereirano conspicuo al calificarnos como enemigos a quienes pensamos que no debe haber otra reelección, menos después de haber presenciado la penosa y vulgar sesión de la Cámara de Representantes en la que se aprobó el tramposo referendo reeleccionista.
Además de insólita es contradictoria la postura calculada de Rivera. Hace apenas dos años, no sólo se opuso a reelegir a Uribe, sino que se sometió a una consulta interna de su partido, que de haberla ganado, le habría disputado al mandatario su aspiración de perpetuarse por otro período en el poder, y por ende a conducir la seguridad democrática. Raro que entonces Rivera no se considerara enemigo de Colombia por enfrentarse a la aspiración reeleccionista del presidente de turno, pero ahora que lo han aquerenciado en la “Casa de Nari” use el lenguaje insultante que allá manejan contra quienes ven el mundo de manera distinta.
Desilusiona que Rivera, otrora profesor de derecho público, se aventure a prohijar una segunda reelección, con el liviano argumento de que la política de seguridad democrática sólo la encarna un hombre providencial. No reflexionó sobre el desequilibrio institucional que esta embustera solución reeleccionista implica para la menoscabada independencia de las altas Cortes, del Banco de la República, de la Comisión de Televisión y del Congreso.
A Rivera dejó de importarle el derecho constitucional y su trascendencia en la estabilidad democrática. Algo malo tiene que estar pasando con nuestros dirigentes, para que a uno de los más destacados, se le ocurra que para sostener la política de seguridad democrática, que puede conducirla otro colombiano, no importe ultrajar la Carta Política, a la cual nos debemos los demócratas.
Mal paso el de Rivera. Lo peor es que los liberales no dejarán de acusarlo de haberse volteado, mientras que los gobiernistas pura sangre, incluido su siniestro contertulio José Obdulio, lo mirarán con la desconfianza que suscitan los traidores.
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Adenda. Que por orden presidencial una comisión de funcionarios se arrodille en la celda donde está David Murcia Guzmán, es una bofetada a la decencia. ¿Por qué le temen o qué es lo que les sabe?
La venganza
Por: Iván Cepeda Castro
CARMELO AGÁMEZ ES DEFENSOR DE derechos humanos y líder del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado en San Onofre, Sucre. Su vida ha estado consagrada a denunciar los crímenes cometidos por los paramilitares y los políticos corruptos, como la ex congresista Muriel Benito Rebollo.
En la década de 1980 militó en la Unión Patriótica y por esa causa sufrió un atentado, la prisión y el exilio. Luego, como el resto de sus coterráneos, soportó los rigores del régimen de terror y esclavitud que se instauró bajo el mando del jefe local de las Auc, Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena. Vio a muchos de sus amigos y vecinos ser llevados a la hacienda El Palmar, donde fueron torturados, asesinados y enterrados en fosas comunes, por órdenes de los jefes políticos del departamento. No obstante, a diferencia de muchos que se sometieron, Carmelo inició una resistencia silenciosa. Organizó a los campesinos a quienes les habían sido arrebatadas las tierras, contribuyó a formar a otros líderes y, cuando maduraron las condiciones, impulsó la revuelta que permitió romper el miedo colectivo. Su perseverancia consiguió conducir a la cárcel a algunos paramilitares y a varios políticos, entre quienes estaba el ex alcalde de San Onofre, Jorge Blanco, cuya candidatura a las elecciones locales había sido proclamada por alias Cadena en la gallera municipal.
Después de llevar a prisión a este personaje y de denunciar a su sucesor Édgar Benito Rebollo —hermano de la ex congresista socia de los paramilitares— comenzaron las amenazas y los hostigamientos contra quienes encabezaron la lucha de oposición al dominio paramilitar y mafioso. Apareció una “lista negra” con sus nombres. Por esa razón la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó al Gobierno colombiano medidas de protección para 16 miembros del Movimiento de Víctimas en Sucre. El 15 de noviembre de 2008, Carmelo Agámez fue detenido por la Fiscalía. De inmediato fue trasladado a la prisión La Vega, en Sincelejo. Actualmente se encuentra encarcelado compartiendo el patio de la penitenciaría con algunos de los jefes paramilitares y de los políticos que él acusó y ayudó a detener. Un fiscal de Sincelejo lo sindica de conspiración para cometer crímenes con los grupos paramilitares, los mismos de los cuales él ha sido víctima y ha combatido incansablemente. El proceso judicial está montado sobre una serie de irregularidades y sobre las acusaciones que hace la esposa del ex alcalde Blanco.
La vida de Carmelo Agámez corre peligro. De ello han sido advertidas reiteradamente las autoridades locales. El Movimiento de Víctimas ha solicitado su traslado a otro recinto penitenciario y su libertad inmediata.
Luego de haber cumplido penas irrisorias, comienzan a salir de las cárceles los políticos involucrados en alianzas con los paramilitares y en crímenes de lesa humanidad. Mientras tanto, los miembros de las asociaciones de víctimas van a prisión por medio de procesos judiciales arbitrarios. Es la venganza contra los líderes sociales que han encabezado la resistencia al régimen de delincuencia generalizada que impera. Se trata del mismo tipo de procedimiento que esta semana se aplicó contra Aida Quilcué, la dirigente del CRIC que tuvo la valentía de organizar la minga indígena y de interpelar al presidente Álvaro Uribe en una reunión pública. Su esposo fue asesinado por el Ejército Nacional en un operativo que buscaba eliminarla a ella.