UNA VISIÓN CHOCANTE DENTRO DE LAS GRANJAS PELETERAS CHINAS
China suple más de la mitad de los atuendos de piel importados para la venta en los Estados Unidos de América.
Despellejados vivos
Cuando investigadores encubiertos viajaron a China a las granjas peleteras, encontraron que muchos animales, aún vivos, luchaban desesperadamente cuando operarios cuando éstos los volteaban y los colgaban de sus patas y colas para quitarles la piel. Cuando los trabajadores de estas fincas empiezan a cortar la piel de las patas, las extremidades libres dan patadas y se retuercen. Los industriosos obreros los pisotean en sus cabezas y nucas mientra los animales luchan muy duro para evitar el corte de su piel.
Cuando la piel es finalmente sacada de las cabezas de los animales, su desnudez, sus cuerpos sangrantes son tirados en una pila de ellos, que han sido previamente lanzados allí. Algunos están aún vivos, respirando con una respiración irregular y entrecortada y parpadean muy lentamente. Algunos de los corazones de los animales están aún latiendo después de cinco a diez minutos después de haber sido despellejados. Un investigador registraba la pila de cuerpos de animales muertos, los cuales tenían la fuerza suficiente para levantar sus cabezas sangrantes y mirar a la cámara.
Antes de que fueran despellejados vivos, los animales eran sacados de sus jaulas y tirados al piso; los trabajadores los apaleaban con bastones metálicos y los violentaban con sus superficies duras, lo cual ocasionaba fracturas óseas y convulsiones pero no producían siempre una muerte inmediata. Los animales se veían desprotegidos mientras los trabajadores hacían su labor con el palo.
La trasescena
Investigadores encubiertos de la Sociedad Protectora de Animales Suiza/EAST International recientemente hizo un tour por las granjas peletaras de China, en la Provincia de Hebei, y rápidamente tuvieron claro porque a los extraños les está proscrito visitar dichas estancias. No hay regulaciones del Gobierno chino en relación con estas fincas productivas – los granjeros pueden albergar y matar animales aunque éstos animales son mantenidos en forma pero en unas condiciones de vida miserables y espantosas. Los investigadores encontraron horrores, más allá de lo imaginable y concluyeron: Las condiciones de las granjas peleteras chinas hacen mofa de los estándares del bienestar animal más elemental. En sus vidas y en sus indescriptibles muertes, a éstos animales se le ha negado aún los más simples actos de amabilidad.
vivir en un infierno
En estas fincas, zorros, visones, conejos y otros animales andan por todos lados y tiemblan fuera de sus jaulas alambradas, expuestos a la lluvia, a las noches heladas y, en otras ocasiones, a un sol abrasador. Las madres de estos animales son sacadas de quicio por una manipulación ruda y el intenso confinamiento y son ocultadas cuando van a dar luz, a menudo ellas matan a sus bebés después de haber sido atendidos sus partos. Las enfermedades y lesiones son muy frecuentes y los animales sufren la ansiedad de psicosis inducidas cuando sus patas se lesionan al ser tiradas bruscamente a sus jaulas.
¿Hay un esqueleto en su closet?
La globalización del negocio de pieles ha hecho imposible saber de dónde vienen los productos. La pieles se movilizan a través de de casas internacionales de subastas y ellas son adquiridas y distribuidas a manufactureros de todo el mundo y terminan como bienes que se exportan a menudo. China suple más de la mitad de las prendas de cuero terminadas para la venta en los Estados Unidos de América. Así la marca diga que se hacen en países europeos, los animales son levantados y masacrados en otros lugares del mundo.
Pues el origen de la piel no puede ser rastreado; nadie que use una piel comparte la culpabilidad de las honoríficas condiciones de los animales en China. El único modo de prevenir tan inimaginable crueldad es no usar nunca una piel.
PETA nos dice:
Una Vida Entera en una Jaula
Los animales que son criados para convertirse en el abrigo de alguien, pasan sus días expuestos a los elementos en hileras tras hileras de jaulas infecundas y forradas de orina y heces. Las investigaciones han encontrado animales con horribles lesiones y sin atención médica, y a los zorros y armiños enloquecidos por su cautiverio, caminando en círculos incesantemente.
Los armiños, zorros, chinchillas, mapaches y otros animales en las granjas de pieles pasan su vida entera encerrados en pequeñas y sucias jaulas, caminando en círculos o de un lado a otro constantemente debido al estrés y al aburrimiento. Algunos animales hasta se mutilan a sí mismos o se comen a sus compañeros de jaula. A los zorros las tienen en jaulas que miden sólo 2.5 pies cuadrados, con uno y hasta cuatro animales por jaula. Los armiños y otras especies generalmente están en una jaula que miden sólo 1 por 3 pies, e igualmente con hasta cuatro animales por jaula. Las condiciones de extrema superpoblación y confinamiento son especialmente angustiosas para los animales solitarios como los armiños.
Durante el verano, cientos de miles de animales soportan un calor sofocante y sufren mareos y vómitos antes de morir por un shock térmico. Las crías son las víctimas más comunes, ya que sucumben más rápido a la deshidratación. En el invierno, los animales encerrados no tienen dónde buscar refugio para escapar de temperaturas heladas, lluvia, aguanieve, y nieve.
Ninguna ley federal protege a los animales en las granjas de pieles. Los granjeros con frecuencia matan a los animales por medio de electrocución anal o genital, lo que les causa que sufran el intenso dolor de un ataque al corazón cuando todavía están completamente conscientes. Otros métodos de sacrificio incluyen romperles los cuellos y ahogarlos. Algunos animales sólo quedan sin sentido y son despellejados vivos.
PETA ha llevado a cabo investigaciones clandestinas en numerosas ocasiones para documentar la crueldad de las granjas de pieles de primera mano.
Investigación en una Granja de Pieles
Electrocución de Genitales: Una Verdadera Historia de Horror
En filas y filas de pequeñas jaulas de alambre entrelazado, de cuatro jaulas de altura y como 25 por largo, chinchillas fijan su vista a través de los alambres, hay una percha con pieles que cuelgan en una pared distante, y excepto por la radio que toca suavemente en la esquina del cuarto, se escucha el silencio de una morgue. Esa es la escena que dos investigadores de PETA encontraron en una apartada granja de pieles de un apacible pueblo cubierto de nieve en Michigan. El Departamento de Investigaciones de PETA envió dos equipos de investigación clandestina a “granjas” de pieles en cinco estados. Nuestros investigadores no sólo fueron testigos de como viven los animales, sino también de como mueren en el sórdido mundo de los criaderos de pieles. Un método de matanza que documentaron nunca se había dado a conocer al público: la electrocución de genitales.
Pequeños Animales, Grandes Sufrimientos
Durante la electrocución de genitales, el verdugo coloca una de las pinzas tipo cocodrilo en una oreja del animal y la otra en su labia, y enciende el interruptor o conecta los alambres a un enchufe que envía una descarga eléctrica a través de su piel y a lo largo de su cuerpo. El animal de repente se estira y queda rígido. Pero según la bióloga Leslie Gerstenfeld-Press, la corriente eléctrica le para el corazón pero no lo mata: En muchos casos el animal sigue consciente. La corriente eléctrica causa un insoportable dolor muscular, y es un agente paralizador que no permite a la víctima gritar o luchar. Y yo, Jesús Dapena, supongo que podría causar convulsiones y fracturas óseas como cuando se hacía electroconvulsoterapia a los pacientes de manicomios sin anestesia ni curarización previa. Un criador de chinchillas que usa la electrocución de genitales les dijo a nuestros investigadores, que deja las pinzas conectadas “por uno a dos minutos” para asegurarse de que el corazón no volverá a latir, pero que algunas veces el animal revive y los que lo hacen se acuerdan del dolor. En presencia de nuestros investigadores, un granjero desenchufó al animal, escuchó para saber si dejó de latir y dijo, “no, sigue latiendo”, y conectó los alambres de nuevo por otros 30 segundos.
No los Matan Suavemente
Como dijo un granjero, “algunas veces te toca uno que lucha contigo”. Las chinchillas, como todos los animales, no se van sin protestar, a pesar de que no hacen ruido mientras esperan—y sujetadas patas arriba, el granjero le conecta las pinzas—sus bigotes y bocas tiemblan sin cesar hasta que la descarga eléctrica congela todo movimiento. Para beneficio de nuestros investigadores, el granjero colocó el cuerpo del animal sobre una mesa, aunque normalmente, dijo él, sólo lo dejaría colgado de la cola por una pinza.
Para los animales pequeños, “romper” o “estallar” el cuello es fácil y barato. El dueño de una granja que PETA visitó agarra el cuello de la chinchilla con los dedos de una mano, y la parte inferior de cuerpo con la otra mano y estira la vértebra del animal hasta que sale de su glena, lo que rompe el cuello. Romper el cuello sólo dura un segundo, pero durante “cerca de 5 minutos” después, el animal se sacude y tiembla espasmódicamente. Con la dislocación cervical, el animal puede tardar 2 minutos hasta quedar muerto. Mientras tanto, como lo muestra el video de nuestro investigador, el animal patalea y lucha.
Ninguna ley federal se aplica a la matanza de animales que son criados por su piel. Los métodos de matanza varían de una compañía a otra, pero todos hacen hincapié en su preocupación por la piel, no por el animal. Se requieren al menos 100 pieles de chinchilla para hacer un abrigo largo.
Si ha pesar de todo te animás a ver un video sobre estas aberrantes prácticas del ser humano, haz clic aquí:
http://www.petatv.com/tvpopup/video.asp?video=fur_farm&Player=wm&speed=_med